lunes 13 de julio de 2009

Que no le suelten la mano

Por Marcelo Polino. Con una tibia expectativa, llegó a su fin el reality de la canción de Telefe. Después de cuatro meses de encierro en la academia, el mendocino Cristian fue elegido ganador. Esperemos que no sea otro mero producto descartable como lo fueron los triunfadores anteriores.
"Los amo a todos, de verdad. No lo puedo creer, esta victoria es para todo mi pueblo, para toda mi provincia, para toda mi familia y para toda la gente que me quiere. Simplemente gracias, estoy muy feliz". Con estas palabras, cargado de emoción, Cristian Soloa, de 21 años, agradecía a las 413.598 personas que lo votaron y lo convirtieron en el ganador de la gran final de Operación Triunfo 2009.
Mientras veía la final, y escuchaba las sentidas palabras del flamante ganador, pensaba qué destino le depararía a este artista una vez que se apaguen las luces de la última gala. Espero sea el mejor porque la voz es privilegiada, su evolución en la academia fue muy notoria y, además, su comportamiento y su relación con sus compañeros fueron destacables.
Ojalá que su suerte sea mejor que la de los anteriores ganadores. En la primera edición triunfó Claudio Basso, quien debido a un accidente en la ruta vio truncada la carrera que trataba de llevar adelante, con un enfrentamiento con Telefe por el poco apoyo y difusión que le daba.
Tampoco tuvo buena fortuna el salteño José García, que luego de ganar el reality participó de algunos festivales y, al no lograr trascender, ahora se dedica a animar cumpleaños de 15 y casamientos.
El otro que fue rápidamente olvidado es Benjamín Rosales, ganador de la tercera edición, quien intentó suerte en México formando un grupo que rápidamente se disolvió.
Espero que Cristian no corra la misma suerte ni sea un producto de descarte, y pueda hacer un camino en la música. Talento tiene, pero eso solo no alcanza. Ojalá que no le suelten la mano.